Desde el Escritorio del P. René
Primavera 2025

Queridos amigos:

Mientras se preparaba este número de “La Voz”, nuestro querido Papa Francisco transitó a la vida eterna.

Damos gracias a Dios por su vida y ministerio. Su fructífero pontificado fue una señal tangible del amor de Dios por el mundo y una evidencia de la presencia constante del Espíritu Santo.

En 2023, tuve la bendición de tener un encuentro personal con el Santo Padre durante una visita al Vaticano. Ese momento significó mucho para mí. Fue como hablar con un abuelo querido. Compartió conmigo muchos de los dolores de la Iglesia en Estados Unidos, pero también sus alegrías.

Me sorprendió que el Papa Francisco conociera con exactitud la naturaleza de la misión y el carisma de los Padres Paulistas.

Compartimos con él una visión común de nuestra Iglesia: a través del amor, la escucha y el poder del Espíritu Santo para invitar a todas las personas a una relación más profunda con Jesucristo.

El Papa Francisco desafió a la Iglesia y a todas las personas a ir más allá de lo esperado y lo cómodo para acompañar a quienes el mundo a menudo olvida.

Los pobres, los encarcelados, los migrantes, los refugiados y quienes se sienten de alguna manera no bienvenidos o queridos, todos tenían un lugar especial en el corazón del Papa Francisco. Y él quería que estuvieran también en nuestros corazones. De hecho, hizo un llamado a toda la humanidad a pensar y actuar como si realmente fuéramos hermanos y hermanas.

“¡Todos! ¡Todos! ¡Todos!”, exclamó. El amor de Dios es para todos, nos recordó.

Para el Papa Francisco, la Iglesia era un hospital en un campo de batalla. Quería una Iglesia herida y magullada porque se arriesga para sanar las heridas de las almas y para compartir la vida y las enseñanzas de Jesús.

¡Ahora tenemos un nuevo Santo Padre, el Papa León XIV!

Como la primera comunidad de sacerdotes fundada en Estados Unidos, agradecemos al Espíritu Santo que el primer papa nacido en nuestro país también sea misionero de una comunidad religiosa (los Agustinos).

Que el Espíritu Santo llene al Papa León XIV, y a todos nosotros, de inspiración, creatividad y valentía para continuar la obra de Dios.

Atentamente en Cristo,

Reverendísimo René Constanza, C.S.P.
Presidente, Los Padres Paulistas